23 julio, 2009

Una cagada, pero en fin...

Creo que me estoy reinventando, estoy matando una gran porción de mí. No sé donde estoy parada, no uso mucho el cerebro, me desconozco enteramente, me encuentro pensando cosas que antes no se me hubieran ocurrido, y mi cara, frente a una pantalla por horas ha hecho de mi conciencia una bolsa de papas.
Pero más allá de eso soy optimista, siento una luminosidad brotando desde la nuca y expandiéndose hacia mis ojos. Más que nunca veo todo con claridad, aunque haya perdido el rumbo. En estas tres semanas he liquidado mi infancia a vómitos. Es raro, muy raro todo lo que pasa, estoy aprendiendo, abriendo mi cabeza y veo que todo lo que hice es tan banal, incluso lo sigue siendo. Qué perdida de tiempo, qué manera de recaer en lugares comunes de mi mente. Qué simple que parece ahora dejar todo atrás, ojala pudiera, ojala tuviese la suficiente fuerza para que este renacimiento me impulse más arriba que nunca.
Ojala supiera como compartir todo esto que tengo adentro, quiero abrazar el infinito, quiero nutrirme de lo extraño, de lo desconocido, y devolverlo.
Quiero ser quien siempre quise ser, ya no más sufrimiento, quiero aprehender la realidad, mi naturaleza y comprenderla, sin temor a caer ni resbalar.
Quiero viajar, quiero encontrar en cada persona algo nuevo, desatarme del pasado, de rencores, de odios.
Quiero amarme, por todo lo que soy y lo que no. Quiero pensarme entera y fértil, quiero humanizarme, dejar mi constante negatividad y pesimismo de lado.
Quiero alegría, paz, creatividad, imaginación, amor. Por esta lucha contra la inercia, por mi condición de ser, para quienes me rodean, una alegría.
No quiero más miedos, ni angustia ni ansiedad, quiero mi trabajo interno con resultados visibles.
No quiero destruirme más, estoy cansada, agotada totalmente de mis pretensiones egoístas, utópicas y malintencionadas. Me quiero limpiar, aclarar, brillar.
"A brillar mi amor, vamos a brillar"-

No hay comentarios:

Publicar un comentario