13 febrero, 2009

De la diarrea

De tanto tratar termino destartalándome como en una diarrea extra líquida.
Y mirá que cagar agua te hace arder hasta el nombre, pero es un simple ejemplo o momento, vos todavía tenés la seguridad de que vas a volver a despedir algún soretito duro. Así como de oveja.
Pero dejemos de hablar de bosta para centrarnos en otro tipo de mierda, no te deja el culo caliente pero por lo menos evita que te sientes cómodo en la silla durante un rato. Hablemos de que vivir puede ser tan divertido que te deprime. Como comer ese manjar que tanto te gusta hasta el hartazgo, vomitar como bulímica después de atracón y no poder probar tu Vitel Toné nunca más, o tu torta de mousse de chocolate, o tus fiedos con crema, etc. Bueno, ahí viene la sabiduría y te dice que todo con mesura es mejor, pero todos sabemos que sos un caprichoso y si todavía queda Lemon Pie en la heladera vas a esperar a que todos se vayan a dormir para atacarlo y exterminar su efímera existencia. Ahora va la enseñanza, por tu ansiedad te quedaste sin pie para mañana, y a menos que tengas todo el dinero del mundo para comprarte eso que te hace tan feliz vas a ver que el destino te castiga y terminás siendo un obeso con diabetes. Olvidate de la tartita por el resto de tu insípida agonía de lechuga.
Por eso te digo, limitate a hacer lo que se te cante ahora antes de que se te revienten las arterias y tu cerebro sea un queso gruyère, y si pasás por la panadería comprame ese lemon pie que está en la heladerita llamándome.

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