27 julio, 2009

Buscando Departamento

Carcome en las ideas, te ahogás de nuevo, podrida y flotando en esta pileta llena de mugre.
Abrís una canilla de donde sale barro y te lavás la cara porque dicen que es curativo, pero en realidad te estás llenando los ojos de mierda ¿vas a ver mejor?
Testaruda e impaciente, secretaria de portaligas con un vibrador entre las piernas. Tu jefe tan de traje y vos con la bombacha llena de agujeros, gesticula sobre tu belleza y en vez de sonreír como te enseñaron mostrás el orégano entre los dientes con todo orgullo.
Separa los dedos de los pies, esta vez no hay hongos, cepilla el cabello, tampoco hay piojos. Viste que lindo es sentirse limpio, sin embargo adentro hay una orgía de enanos con anguilas.
Mientras te subís al colectivo y el chofer con la uña del meñique desproporcionalmente larga te recibe el cospel. La pasarela cotidiana, quien te mira y te desea, quien ruega porque te caigas, quien sospecha que venís de revolcarte con cualquiera.
Sola en tu casa, y la desnudez es la salida más divertida para jugar a las sombras chinescas. Los albañiles meten sus palas en la arena, vos te jactás de tu pubis virginal. Mientras los constructores llenan la mezcladora en un estallido de cal, vos te tomás un yogur bajas calorías, con tu vagina humedeciendo la silla.
Te despertás un día y descubrís que el gato cagó adentro, blasfemás porque no querías estar levantando mierda ajena tan temprano.
Pero todo es tan simple… dígame doctor, qué hago de mi vida, todas las mañanas son las mismas y solo pienso en suicidarme ¿por qué hasta eso me cuesta tanto? Explíqueme ¿no quiere que muera porque le pago? ¿O simplemente usted es tan bueno? Venga, casémonos entonces, resolvamos mi Electra de una vez por todas, prometo sepultarlo a usted también, después que a mis hermanos.
Creo que tengo delirios de orden sexual, tráigame la carta ¿alguno viene con el poder de dejarme en paz cuando yo quiera? No me apetece la salsa de carne de nuevo, búsqueme el condimento más picante que tenga y una cuchara grande, le voy a dar sin asco hasta llorar. Ábrame la puerta, ahora quiero vomitar, y si no toma las precauciones lo haré en su cara. ¿No ve toda la saliva que tengo? Podría chuparle el pecho desde el ombligo hasta el cuello, si no fuese porque su pulóver me resulta desagradable.
Venga, vámonos del brazo, quiero que conozca a mi jefe, mi psiquiatra, el colectivero y los albañiles. ¿Usted me entiende? Que sea mozo no me molesta, le entrego mi vida, llévela en la bandeja. Pero tenga cuidado de no tirarla, si el plato se rompe se cae la sopa, y desparramada en la vereda ya no podré encontrar todas las letras.

2 comentarios:

  1. me llevaste a mil. Tas manejando muy rápido.
    che.... creo que no sirve de nada que veas Psicopata Americano.... pero, si tenes ganas de ver en imagenes un poco de esto, ya sabes...

    voy a desparramar tu blog por todos lados, sin tu permiso.

    besos pola
    sol

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