07 julio, 2011

Pfffffff

Voy a ver tu perfil de Facebook una y otra vez hasta aprendérmelo de memoria y poder dibujarlo en una hoja satinada con una fibra faber castel en la oscuridad y con los ojos cerrados. 
Siento una bronca de quinceañera, como la cerveza sin alcohol de los cumpleaños, los sanguches de miga secos, los chicitos, esta noche tiene gusto a fiesta de salón berreta. A partuza llena de parientes y tías que les chorrea la crema por la cara. Ese olor, y esos colores en la ropa, los estampados de cebra, los souvenirs, todo, todo un delirio vomitivo. Bueno, me siento así, como con un corset con relleno porque no tengo tetas, hace 15 días que me sacaron los aparatos, y nunca me puse un par de tacos. Pero me hice un vestido súper copado, de gasa fucsia con voladitos por todos lados y una tiara rosa en la cabeza porque esta es mi noche de princesa y nadie me va a impedir ser la estrella. Un asco. Todo plástico, hasta las copas, ríos de grasa derretida corren entre las mesas. 
Lo absurdo de semejante historia es el asco, el asco de todas las conchudas que ponen "me gusta" en tus cosas, a mí me gusta tu... cara, por así decirlo. Ya no soporto ni el sí ni el no, es toda una maraña espantosa de tal veces y quizás y yo solamente quiero tirarme encima tuyo gritar que te amo y quiero morir a tu lado mientras suena Montaner en  el altavoz. Y aunque no sea todo tan cierto lo necesito, porque esta vez me nace la grasitud del momento, del drama y las lágrimas, la parafernalia del rostro transfigurado por el dolor del rechazo y el llanto incontenible y patológico. Quiero ser el centro de la atención en algo tan ridículo como el ritual quinceañero, pero lo quiero, y lo quiero ya, como a un peluche gigante que vi en el súper, para abrazarlo y besuquearlo, forever together. 

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